No es una sino cuatro voces las que repiten la misma frase, sin ponerse de acuerdo. Dan las 12 campanadas los relojes de las iglesias cercanas cuando nuestras cuatro maliciosas calaveras se levantan de sus tumbas. Han convenido reunirse una vez más a la hora susodicha bajo la estatua de Abadón, pero a la campanada duodécima todavía se maquillan en sus criptas, claro que a la velocidad del rayo, de modo que es de imaginarse cómo les habrán quedado los ojos hueros con el rimmel. Han dejado la pintura de labios para el final. Son maestras del disimulo, pero a más de una se le pasa la mano y llega a la cita con el rouge hasta los dientes.
-¡Qué te hiciste en la calavera niña por Dios!
-Es que tengo los labios tan finos.
-Te pintaste hasta los dientes. ¿No usas espejito? Yo te presto el mío.
-El que me prestaste ayer estaba malo. No me vi la cara.
-A mí tampoco me sirve. Por eso yo me pinto de memoria.
-¿Tienes hora?
-Un cuarto para la una.
-¡Huy se está haciendo tarde! ¿Y las demás?
-Me mandaron un whatsapp. Dicen que ya vienen.
-¿Cuánto pagas al mes por el teléfono?
-Tengo un plan de 30 mil.
-¿En Movistar?
-Cómo se te ocurre niña. Me cambié a Claro.
-Yo tengo Wom. ¿Claro es la de Don Francisco?
-La de Don Francisco.
-Dicen que tiene la herramienta bien larga.
-¿Que la viste?
-Salió en el "Clinic". ¿Que tú no se la viste?
-Sí se la vi pero de reojo. Hice como que no la vi.
-¿Será verdad lo que dicen?
-¿Lo del hijo? Es igualito.
-No tonta. Lo de la Gotita.
-Dicen que cuando estaban en lo mejor salió de una cortina el chacal de la trompeta.
-Dicen que el chacal de la trompeta es voyerista. Se esconde detrás de las cortinas para sapear.
-A mí me contaron que tiene la media corneta.
-¿Quién te contó? Dime.
-No me acuerdo. ¿No fuiste tú misma?
-No. Yo lo que dije es que la toca bien desafinada.
-¿Cómo lo supiste? Te pillé.
-Es cosa de escucharla mal pensada.
-Ay niña todavía no empieza la noche y ya estamos métale y métale.
-Me tinca que hoy será nuestra gran noche.
-¡Huy!
-Oye...
-¿Qué?
-¿Qué plan tienes tú?
-Te dije que tengo un plan de Wom, pero no me está gustando. Ayer me ofrecieron otro más barato y con más minutos. Llegaron a la misma tumba con el contrato. Tuvieron que bajar cuatro escalones y yo tengo que haber salido a abrir ¡con una cara!, porque la niña abrió así unos ojos.
-¿Firmaste?
-Me tembló la mano y la niña se asustó.
-¿Qué te dijo?
-Qué le pasa señora me dijo.
-¿Y qué le dijiste?
-Es que no me pinté las uñas le dije. Por eso tengo las manos tan blancas le dije. Salió corriendo.
-Oye niña...
-¿Qué?
-¿Tú creís que damos susto?
-Me tinca.
-¿No nos estará haciendo falta una estiradita?
-Lo mismo me dijo el otro día la de la tumba 28.
-¿Esa que se las daba de virgen? Creerá que somos de las chacras.
-No niña. La tonta lesa que le dicen. Estírate niña me dijo. Y con qué ropa le dije. Pedís un préstamo en la Caja Los Andes me dijo. Pero si estoy encalillada hasta las canillas le dije. Tú no sabís cuidar la plata me dijo. Búscate un califa que te pague la estirada me dijo. Claro que tenís que prometerle algo me dijo. Y después tenís que cumplir aunque sea una vez me dijo. Además que cumplir no es tan malo me dijo.
-¿Agarró un califa la tonta lesa? No sabía.
-¡Ardes de envidia niña!
-¿Yo? Dónde la viste. Ya no estoy para esos trotes.
-Se te puso la calavera roja.
-Ay niña.
-Shhh, que ahí vienen.
-¡Hola chiquillas!
-Llegaron las atrasaditas de siempre. Llevamos como una hora esperándolas. Se nos han pasado dos taxis.
-Perdona linda. Es que se me fue en collera la estucada.
-A mí también.
-Andan pasadas a gladiolos. Pero se ven macanudas.
-Gracias. Tú estái cachilupi.
-¿Y yo?
-No tanto.
-¿Creen que no tengo arreglo?
-Un poquito.
-Me voy a deprimir. Siempre salen con la misma. Mejor me entro.
-No te pongái sentimental niña. ¡Si estái preciosa! ju ju ju sobre todo con ese tocado que te hiciste.
-Lo saqué de la revista Ecran.
-¿Del Ecran? ¿Todavía sale?
-Parece. Lo compré en San Diego.
-¡Huy que hace tiempo que no oía del Ecran!
-No te vayas a sentir pero como que estás pasadita de moda niña.
-¿No ven? Me entro no más.
-Allá tú... ¡Taxi! ¡Taxi!
-¡Espérenme chiquillas!
-Ven tonta sube.
-¿Le creíste que se iba a quedar sola? ¡Esta es más miedosa!
-La otra noche no quería entrar a su cuarto porque dijo que le iba a salir el cuco.
-Tiene que haberse llevado pa callado al de los soquetes rojos.
-No. Ese me lo serví yo.
-Shhh que entra.
(El taxista).
-¿Dónde las llevo, linduras?
-Al Chez Henry por favor.
-¿Chez Henry? ¿Dónde queda eso?
-¿Que no sabe? En la Plaza de Armas. ¿Usted de dónde es? ¿Nunca oyó hablar de Lorenzo D'Acosta? ¿Nunca oyó hablar de la Voz de oro del Mississippi? ¿Nunca oyó hablar del Cantor de los cien barrios porteños? ¿Nunca oyó hablar de Carlos Arci?
-¿Y de Lorenzo Valderrama?
-¿Y de Luis Alberto Martínez?
-¿Y de Danny Daneri?
-¿Y de Ramón Aguilera?
-Como que me suenan...
-¿El Pollo Fuentes?
-A él sí lo ubico.
-¿Rosamel Araya?
-¿Julio Jaramillo?
-¿Alci Acosta?
-¿Peter Rock?
-El finado ese murió hace poquito. Le decían el Dinosaurio del rocanrol. Oigan chiquillas, ¿de qué edificio salieron?
-Del Cementerio Católico... ¡Uuuuuuuaaaaaaaaa!
-¡Mamacita!
-Espere joven no se vaya que no sabemos manejar.
(De lejos).
-Les regalo el taxi...
-Sea buenito...
-Nos dejó botadas.
-Ya no quedan hombres en este mundo.
-Bruto.
-Tú siempre con tus tallas niña. Ahora nos llevái como sea. Mira que la segunda salida tiene que haber empezado hace rato.
-¿Creen que no sé manejar? Vamos pero sin asustarse.
(Parten).
-¡Más cuidado tonta que nos podemos matar!
-¡Frena!
-Ya. Si no les va a pasar nada. Cierren los ojos. ¿Les conté que el otro día vi al Juan Peralta?
-¿Al Juan Peralta? ¿Dónde lo viste chiquilla?
-En Avenida España con la Alameda. Iba saliendo de la Casa García de lo más prisco.
-¿Iba con la camisa celeste y el pañuelo cafiolo? ¿Ese pañuelo verde con lunares?
-El mismo.
-Tan churro el Juan Peralta.
-Y tan caballero.
-Ese sí que sabe tratar a una dama.
-Las tiene todas.
-Ya chiquillas. Llegamos. Bájense.
(En el Chez Henry suenan los compases de Lorenzo D'Acosta. Un mozo las atiende).
-¿Una mesa para las damas?
-Una mesa para cuatro por favor. ¿De dónde viene usted? ¿De Colombia?
-De Venezuela, dama.
-El país de Chávez y Maduro...
-¡Con Maduro ni a misa! ¡Ni me lo nombre, por favor!
-Huy qué fuerte. Oiga jovencito olvídese de la política y hágame un servicio...
-Dígame, dama.
-Ubíquenos cerca de esa mesa de ahí.
-¿La de los caballeros?
-Shhh más calladito.
-Cómo no.
(Hablan los caballeros).
-Mira, Gabriel, llegaron cuatro chiquillas.
-¿Nos tiramos?
-Con elegancia, Sebastián, con elegancia.
-Se ven medio pasaditas.
-¿Cuál te tinca a vos?
-A mí déjame la que se parece a Gina Lollobrigida.
-Ya te curaste Aliro.
-A mí me gustó.
-Te gustó porque se parece a la Gloria, apollerado.
-Cada uno con sus gustos, como decía la vieja.
-Ok, muchachos, no se discute más.
-Manos a la obra.
-Que sea lo que Dios quiera.
-Shhh, que ahí vienen.
-¡Hola chiquillas!
-Llegaron las atrasaditas de siempre. Llevamos como una hora esperándolas. Se nos han pasado dos taxis.
-Perdona linda. Es que se me fue en collera la estucada.
-A mí también.
-Andan pasadas a gladiolos. Pero se ven macanudas.
-Gracias. Tú estái cachilupi.
-¿Y yo?
-No tanto.
-¿Creen que no tengo arreglo?
-Un poquito.
-Me voy a deprimir. Siempre salen con la misma. Mejor me entro.
-No te pongái sentimental niña. ¡Si estái preciosa! ju ju ju sobre todo con ese tocado que te hiciste.
-Lo saqué de la revista Ecran.
-¿Del Ecran? ¿Todavía sale?
-Parece. Lo compré en San Diego.
-¡Huy que hace tiempo que no oía del Ecran!
-No te vayas a sentir pero como que estás pasadita de moda niña.
-¿No ven? Me entro no más.
-Allá tú... ¡Taxi! ¡Taxi!
-¡Espérenme chiquillas!
-Ven tonta sube.
-¿Le creíste que se iba a quedar sola? ¡Esta es más miedosa!
-La otra noche no quería entrar a su cuarto porque dijo que le iba a salir el cuco.
-Tiene que haberse llevado pa callado al de los soquetes rojos.
-No. Ese me lo serví yo.
-Shhh que entra.
(El taxista).
-¿Dónde las llevo, linduras?
-Al Chez Henry por favor.
-¿Chez Henry? ¿Dónde queda eso?
-¿Que no sabe? En la Plaza de Armas. ¿Usted de dónde es? ¿Nunca oyó hablar de Lorenzo D'Acosta? ¿Nunca oyó hablar de la Voz de oro del Mississippi? ¿Nunca oyó hablar del Cantor de los cien barrios porteños? ¿Nunca oyó hablar de Carlos Arci?
-¿Y de Lorenzo Valderrama?
-¿Y de Luis Alberto Martínez?
-¿Y de Danny Daneri?
-¿Y de Ramón Aguilera?
-Como que me suenan...
-¿El Pollo Fuentes?
-A él sí lo ubico.
-¿Rosamel Araya?
-¿Julio Jaramillo?
-¿Alci Acosta?
-¿Peter Rock?
-El finado ese murió hace poquito. Le decían el Dinosaurio del rocanrol. Oigan chiquillas, ¿de qué edificio salieron?
-Del Cementerio Católico... ¡Uuuuuuuaaaaaaaaa!
-¡Mamacita!
-Espere joven no se vaya que no sabemos manejar.
(De lejos).
-Les regalo el taxi...
-Sea buenito...
-Nos dejó botadas.
-Ya no quedan hombres en este mundo.
-Bruto.
-Tú siempre con tus tallas niña. Ahora nos llevái como sea. Mira que la segunda salida tiene que haber empezado hace rato.
-¿Creen que no sé manejar? Vamos pero sin asustarse.
(Parten).
-¡Más cuidado tonta que nos podemos matar!
-¡Frena!
-Ya. Si no les va a pasar nada. Cierren los ojos. ¿Les conté que el otro día vi al Juan Peralta?
-¿Al Juan Peralta? ¿Dónde lo viste chiquilla?
-En Avenida España con la Alameda. Iba saliendo de la Casa García de lo más prisco.
-¿Iba con la camisa celeste y el pañuelo cafiolo? ¿Ese pañuelo verde con lunares?
-El mismo.
-Tan churro el Juan Peralta.
-Y tan caballero.
-Ese sí que sabe tratar a una dama.
-Las tiene todas.
-Ya chiquillas. Llegamos. Bájense.
(En el Chez Henry suenan los compases de Lorenzo D'Acosta. Un mozo las atiende).
-¿Una mesa para las damas?
-Una mesa para cuatro por favor. ¿De dónde viene usted? ¿De Colombia?
-De Venezuela, dama.
-El país de Chávez y Maduro...
-¡Con Maduro ni a misa! ¡Ni me lo nombre, por favor!
-Huy qué fuerte. Oiga jovencito olvídese de la política y hágame un servicio...
-Dígame, dama.
-Ubíquenos cerca de esa mesa de ahí.
-¿La de los caballeros?
-Shhh más calladito.
-Cómo no.
(Hablan los caballeros).
-Mira, Gabriel, llegaron cuatro chiquillas.
-¿Nos tiramos?
-Con elegancia, Sebastián, con elegancia.
-Se ven medio pasaditas.
-¿Cuál te tinca a vos?
-A mí déjame la que se parece a Gina Lollobrigida.
-Ya te curaste Aliro.
-A mí me gustó.
-Te gustó porque se parece a la Gloria, apollerado.
-Cada uno con sus gustos, como decía la vieja.
-Ok, muchachos, no se discute más.
-Manos a la obra.
-Que sea lo que Dios quiera.
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